Encuéntranos en:
Coyoacán / Escandón / Altolivo
Horarios
Lunes a Domingo: 8AM - 9PM

¡Lo diVino de México está aquí!
En YEMA, le metemos pasión a cada botella para que descubras vinos mexicanos de calidad que te encantarán.
Son sabores únicos, hechos con el alma de nuestra tierra, perfectos para esos momentos que merecen un brindis (¡o para cualquier día, por qué no!)
Y para que la experiencia sea redonda, aquí te echamos una manita con ideas de maridaje que te harán decir «¡Salud!«.
FRESCO, FRUTAL Y FÁCIL DE AMAR. EL INICIO PERFECTO.
Algunos vinos están hechos para marcar un antes y un después. Vino Tinto Malbec Origen YEMA no es solo el inicio de nuestra línea; es una bienvenida amable, vibrante y honesta al carácter del Valle de San Vicente.
Situado a escasos diez kilómetros del océano Pacífico, este valle costero es un rincón singular de Baja California, México. Las mañanas se despiertan con neblinas suaves, fruto de las corrientes frías del océano, y las tardes se calientan con el sol del desierto. Entre ambos extremos, se crea un microclima excepcional que permite que la fruta madure con equilibrio y expresión. Las uvas para este Malbec joven provienen de viñas que se nutren de suelos arcillosos rojizos, ricos en minerales, que retienen justo lo necesario: el agua, el calor, y la historia de una tierra cultivada desde 1780.
El vino que nace de estas condiciones es una explosión de frescura: notas intensas de fresa, frambuesa y ciruela saltan del vaso desde el primer momento. Pero lo que realmente lo distingue es su suavidad natural y su estructura amigable. Aquí no hay roble, ni pretensiones. Solo fruta pura, acidez viva y una textura que invita al segundo sorbo.
Vino Tinto Malbec Origen YEMA es perfecto para una cena entre amigos, una tarde de pizza casera o una mesa improvisada con pastas y buena conversación. Es el vino que no necesita explicación, pero que siempre tiene algo que decir. Porque toda historia bien contada empieza con un vino así. Vino Tinto Malbec Origen YEMA. El comienzo de todo.
DONDE EL TIEMPO, EL BOSQUE Y LA UVA SE ENCUENTRAN
En el Valle de San Vicente, donde la tierra y el mar parecen estar en constante diálogo, Vino Tinto Merlot Roble YEMA nace de una conversación más íntima: la que se da entre la vid, el roble y el tiempo.
Este valle tiene un secreto que no salta a la vista: una variación térmica diaria que ronda los 10°C. Durante el día, el sol permite que la uva desarrolle sus azúcares; por la noche, el aire frío que se cuela entre las montañas ralentiza su maduración. Es este ritmo pausado lo que da origen a un Merlot con profundidad aromática, pero también con frescura natural. Frutos rojos como cereza y grosella se combinan con delicadas notas herbales, y un sutil toque especiado que no surge por accidente: seis meses de crianza en barricas de roble americano hacen su parte.
El resultado es un vino de meditación sencilla, ideal para quienes disfrutan sin apuro. Va de maravilla con pastas de salsas ligeras, carnes suaves, embutidos bien curados y quesos semimaduros. Pero más allá de su versatilidad en la mesa, es un vino que invita a una pausa: una noche templada, una charla que se alarga, una cena que no necesita un motivo.
Vino Tinto Merlot Roble YEMA. Porque algunas historias merecen contarse con calma, en voz baja, y con una copa en la mano.
CUANDO LA TIERRA SE PONE SERIA
Hay vinos que no se explican, se sienten. Vino Tinto Cabernet Sauvignon Reserva YEMA es uno de ellos. Hecho para quedarse en la memoria, como esos momentos que parecen hechos a medida del paladar, del clima, del instante exacto.
Proveniente de viñedos seleccionados del Valle de San Vicente —uno de los terroirs más prometedores de Baja California— este Cabernet Sauvignon nace en una región donde la historia vitivinícola comenzó con misioneros dominicos hace más de dos siglos. Pero lo que hace especial a este vino no es solo su linaje, sino su contexto: un valle rodeado de montañas, a 160 metros sobre el nivel del mar, donde la cercanía al Pacífico regula temperaturas y las nieblas matutinas dan humedad a un suelo arcilloso teñido de rojo.
La uva madura lentamente en este equilibrio natural, y tras la cosecha, el vino reposa durante 12 meses en barricas de roble francés y americano. Esa doble crianza aporta estructura y carácter: taninos firmes pero pulidos, notas intensas de frutos negros maduros —como zarzamora y ciruela—, acentos de pimienta negra, y una caricia de tostado y vainilla que se siente sin dominar.
Este es un vino que exige platos a su altura: cortes jugosos, cordero especiado, estofados complejos. Pero también es una experiencia por sí solo: una copa bien servida al final del día, una conversación profunda, un instante de recompensa. Vino Tinto Cabernet Sauvignon Reserva YEMA. Porque la tierra habla más claro cuando sabe que estás escuchando.
CUANDO EL VALLE SE VUELVE BRISA
Vino Blanco Sauvignon Blanc Origen YEMA es una postal líquida del Valle de San Vicente en primavera. Un vino que captura la esencia de la brisa que baja del Pacífico cada mañana, ligera, viva y salpicada de aromas cítricos que despiertan los sentidos.
El terroir costero donde nace esta mezcla de Sauvignon Blanc y Chardonnay permite que ambas variedades expresen su carácter más fresco y brillante. Las neblinas matinales suavizan los rayos del sol, y el clima templado permite una maduración lenta, con uvas que desarrollan una acidez jugosa y perfiles aromáticos complejos. En copa, se revela con notas vivaces de toronja blanca, lima y cáscara de limón, acompañadas por la suavidad de pera y manzana verde, y un suspiro de piña madura o maracuyá.
Es un vino que no se impone, pero se hace notar. La boca es ligera, eléctrica, y al mismo tiempo tersa. Es la entrada ideal al mundo de YEMA: directa, honesta y refrescante. Perfecto para maridar con ceviches, ostiones frescos, ensaladas crujientes, pescados al vapor o platos que respeten el sabor puro de los ingredientes.
Vino Blanco Sauvignon Blanc Origen YEMA. El vino que abre los ojos… y el apetito.
EL ABRAZO DEL VALLE
Hay vinos que refrescan y vinos que reconfortan. Chardonnay Roble YEMA pertenece a la segunda especie. Nacido de una selección de viñas mimadas por el sol y la niebla del Valle de San Vicente, este vino blanco pasa por una crianza cuidadosa en barrica, ganando así una textura envolvente y aromas que susurran más que gritan.
El Chardonnay encuentra aquí una tierra generosa: suelos de arcilla roja con buena retención térmica, ideales para desarrollar vinos con estructura y volumen. En nariz, este blanco despliega capas de manzana horneada, mantequilla fresca, frutos secos y una nota de vainilla tostada que viene de su paso por roble. En boca, es amplio pero equilibrado, con una acidez que sostiene su riqueza y le da una longitud inesperada.
Es un vino que pide tiempo y temperatura: sírvelo ligeramente más tibio que otros blancos para que revele toda su complejidad. Acompaña muy bien aves al horno, risottos de hongos, pasta Alfredo, mariscos cremosos o una tabla de quesos maduros.
Vino Blanco Roble Chardonnay YEMA. Cuando el vino no solo acompaña, sino que cobija.
UN INSTANTE DE LUZ EN UNA COPA
Vino Rosado Origen Rosé YEMA es una celebración de lo inesperado. Lejos de ser un simple intermedio entre blanco y tinto, este rosado es una expresión decidida de frescura, carácter y belleza. Nace del encuentro entre Cabernet Sauvignon y Merlot, uvas que usualmente se visten de vino serio, pero que aquí se despojan de toda formalidad para mostrarse jugosas, florales y vivaces.
Cultivadas en el corazón del Valle de San Vicente, estas uvas se cosechan con la precisión que requiere un rosado: ni muy verdes, ni muy maduras. El resultado es un vino con notas de fresa silvestre, cereza ácida, pétalos de rosa y un sutil eco de hierbas como lavanda o tomillo. En boca es limpio, ligero, con una acidez que lo mantiene siempre fresco, pero sin perder expresión.
Este vino es ideal para esos días que comienzan con sol y terminan con una cena en la terraza. Va bien con ensaladas que incluyan frutas, quesos de cabra, tacos de pescado dorado o simplemente con pan crujiente, aceitunas y buena compañía.
Rosé YEMA no es un vino de moda: es un vino de momento. De esos que llegan sin avisar, y se quedan en el recuerdo.
Vino Rosado Origen Rosé YEMA. Porque lo sutil también puede ser inolvidable.